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ENCUESTAS E INVESTIGACION


6.1. Medidas relacionadas con las encuestas y la investigación, propuestas en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres

La necesidad de llevar a cabo investigaciones sobre la violencia contra las mujeres aparece señalada dentro del Objetivo Estratégico D.2 de la Plataforma para la Acción: Estudiar las causas y consecuencias de la violencia contra la mujer y la eficacia de las medidas preventivas, porque solamente la promoción continuada de innovaciones en investigación y monitorización puede cambiar la situación actual.

Como acciones específicas que deben llevarse a cabo por parte de los Gobiernos, las Naciones Unidas, otras organizaciones internacionales, institutos de investiga­ción, organizaciones de mujeres y ONG se proponen las siguientes: Promover la investigación, recoger datos y compilar estadísticas, especialmente referidas a la violencia doméstica, prevalencia de diferentes formas de violencia contra la mujer, sus causas, naturaleza, y consecuencias, así como sobre la eficacia de las medidas aplicadas, y divulgar ampliamente los resultados de dichas investigaciones, en el conjunto de la población.

Como acciones que deben llevar a cabo especialmente los Gobiernos, se destaca:

a) Desarrollar nuevas investigaciones en determinadas áreas, incluido el trabajo con grupos específicos de mujeres que plantean requisitos especiales de atención y/o que pueden haber sido ignoradas en el trabajo previo.

b) Proporcionar ayudas a la investigación local.

c) Evaluar las nuevas iniciativas y programas.

d) Diseminar la investigación nacional e internacionalmente.

e) Identificar continuamente necesidades emergentes, por medio de la investiga­ción y monitorización.

f) Examinar los efectos de los cambios en la legislación.


6.2. Encuestas e investigación sobre violencia contra las mujeres, en Europa

En la Conferencia de personas expertas de Jyväskylä (1999), sobre Violencia contra las Mujeres, se hacen referencias explícitas a la investigación y evaluación de los programas.

Así, con respecto a la investigación, se señala: Recomendamos que la Unión Europea reconozca la necesidad de realizar amplios estudios comparativos, recogida de datos, difusión de la información, sobre todas las áreas de violencia contra las mujeres, y que dedique recursos suficientes, destinados a poner fin a este tema. El seguimiento de esta recomendación deberá ser dirigido por un grupo consultivo, compuesto por personas investigadoras, políticas y ONG de mujeres, con amplia experiencia en esta materia.

El Consejo de Europa también ha dedicado una especial atención al tema de la investigación, en este campo, como se refleja en la conclusión de la conferencia de personas expertas sobre violencia contra las mujeres, de 1999, en la que se afirma que: La investigación, en general, y las encuestas, en particular, son esenciales, puesto que aún hay cierta negación del fenómeno y pueden usarse como instrumentos para convencer a los políticos del grado real de violencia contra la mujer. Para comprender mejor la prevalencia de dicha violencia, se necesitan instrumentos estandarizados, que permitan obtener datos válidos, fiables y comparables, así como resultados que sean representativos de la realidad. Este esfuerzo debe llevarse a cabo a nivel local, regional, nacional e internacional.

Entre las principales recomendaciones propuestas por las/os expertas/os del Consejo de Europa, en las conferencias desarrolladas en 1999 y 2000, cabe destacar las siguientes:

1) Realizar estadísticas desagregadas por sexo y desarrollar una serie de indicadores comunes, para mejorar la valoración de la violencia contra las mujeres, así como la evaluación de la eficacia de las medidas adoptadas para prevenirla y paliar sus efectos.

2) Tener en cuenta ciertas influencias frecuentemente olvidadas, que pueden alterar los resultados de encuestas e investigaciones, como: la variabilidad en la valoración de los distintos tipos de violencia contra las mujeres en función del contexto, del origen sociocultural o lingüístico, o de los cambios que, con gran rapidez, se están produciendo, en los últimos años, en los esquemas a partir de los cuales se conceptualiza este problema.

3) Avanzar en la estandarización y rigor de las encuestas, a través de las siguientes medidas:

· Extraer muestras representativas de la población, con un tamaño mínimo de unas 1.000 personas, y controlar mejor los posibles errores de muestreo.
· Establecer escalas con descripciones muy detalladas de los actos de violencia, para cuya construcción es necesario disponer de información directa de las víctimas.
· Realizar un buen entrenamiento de las personas entrevistadoras e investigadoras, que incluirá información sobre cómo tener en cuenta los siguientes aspectos: diferencias culturales, étnicas, sociales y económi­cas, así como las peculiaridades de los grupos marginales.
· Recurrir a especialistas en lenguaje, para evitar problemas de traduc­ción, en las investigaciones internacionales.

4) Llevar a cabo encuestas e investigaciones sobre temas de interés prioritario, entre los cuales se destacan los siguientes:

· Costes económicos y sociales de la violencia contra las mujeres.
· Representación de la violencia contra las mujeres por el conjunto de la población.
· Influencia que la inestabilidad y los cambios sociales producen en las relaciones de género y en la violencia contra las mujeres.
· Condiciones protectoras y de riesgo de agresores y víctimas, tanto respecto al riesgo general de violencia contra las mujeres, como respecto al patrón específico que adopta dicha violencia.
· Consecuencias de la violencia doméstica sobre la infancia y la juventud.
· Consecuencias de la violencia contra las mujeres en las víctimas y en los testigos.
· Acciones para prevenir la violencia en todas sus modalidades, incluyendo las que es preciso llevar a cabo con las mujeres que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

5) Favorecer la cooperación a distintos niveles:

· Mejorando las interacciones interdisciplinares entre las personas que trabajan en los distintos ámbitos implicados (judicial, seguridad, salud, educación, servicios sociales...), tanto de instituciones públicas como privadas, incluyendo a las ONG, así como la interacción entre dichos ámbitos y la comunidad científica.
· Promoviendo la investigación en redes nacionales e internacionales.
· Contribuyendo a la creación de centros de investigación, especializados en el estudio de la violencia contra las mujeres.

6) Establecer instituciones gubernamentales, que coordinen la evaluación de la eficacia de las medidas adoptadas en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, a nivel nacional e internacional, y que consulten con los agentes sociales implicados, incluidas las ONG, para llevar a cabo su trabajo.

7) Compilar y elaborar los resultados obtenidos en las investigaciones sobre la violencia contra las mujeres, de forma que se facilite su divulgación al conjunto de la población, utilizando para ello todos los medios disponibles.


6.3. Buenas prácticas, en la realización de encuestas e investigación, sobre la violencia contra las mujeres, en general, y sobre la violencia doméstica, en particular, en los Estados miembros de la Unión Europea

En cumplimiento de lo propuesto en la IV Conferencia Mundial, la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea han llevado a cabo trabajos basados en datos fiables y válidos, para determinar la extensión o prevalencia del problema de la violencia contra las mujeres, procedentes sobre todo de encuestas a muestras de la población, como complemento a los registros y estadísticas oficiales.

Aunque las valoraciones realizadas sobre el valor de cada fuente suelen presentar los beneficios de un tipo de datos frente a las limitaciones del otro, conviene tener en cuenta que se trata de fuentes de información complementarias.

La principal limitación de los registros oficiales es la invisibilidad de los casos no denunciados, así como la escasa información recogida sobre las víctimas, limitaciones que, como se analiza posteriormente, la mayor parte de los Estados miembros está dispuesta a tratar de superar.

Entre los principales beneficios de las encuestas, cabe destacar que incluyen información de incidentes violentos no denunciados a la policía; pueden repetirse en diferentes momentos y lugares, por lo que se prestan, en mayor grado, a la comparación; proporcionan la oportunidad de obtener más datos sobre las víctimas, las circunstancias del suceso y sus efectos, dando más posibilidades para estudiar las causas y consecuencias de la violencia que los registros oficiales. Como contrapartida, entre las principales deficiencias de las encuestas, están los errores de muestreo, la exclusión de los sujetos que no se encuentran en el marco muestral (entre los cuales suelen situarse algunos grupos de víctimas) o los problemas ligados al recuerdo de las personas encuestadas.

De las respuestas dadas al Cuestionario, puede concluirse que la realización de encuestas es una buena práctica bastante extendida en los diferentes Estados miembros de la Unión Europea.

En once Estados miembros (73%), se han llevado a cabo encuestas realizadas a grandes muestras de la población, que tratan exclusivamente el tema de la violencia contra las mujeres. Las diferencias existentes entre ellas hacen muy difícil, sin embargo, comparar los resultados obtenidos en distintos países.

Los análisis realizados sobre los cambios producidos, en los últimos años, en la realización de encuestas sobre violencia, suelen hacer referencia a cuatro grupos de trabajos, cada uno de los cuales proporciona tasas diferentes de delitos de violencia contra las mujeres, que se incrementan con el tiempo.

Al principio, las encuestas trataban sobre delitos, en general. En una segunda fase, estas encuestas incluyen un apartado especial de violencia contra las mujeres, dedicado, prioritariamente, a la violencia doméstica. Dentro de este segundo grupo, se encontrarían las denominadas encuestas revisadas, entre las que cabe resaltar las llevadas a cabo en el Reino Unido con el nombre de British Crime Survey (Encuestas sobre Delitos en Gran Bretaña).

Irlanda menciona, en su respuesta al Cuestionario, la realización de una encuesta, por parte del National Crime Council (Consejo Nacional del Delito), que también parece encajar en este segundo grupo.

Las encuestas de tercera generación, dedicadas exclusivamente a la violencia doméstica, permiten la formulación de preguntas más detalladas y adaptadas a la naturaleza de dicho problema. A este tipo pertenece la Macroencuesta sobre Violencia doméstica contra las mujeres, llevada a cabo en España, por encargo del Instituto de la Mujer (1999), mediante entrevistas a una muestra de 20.552 mujeres. Su objetivo fue delimitar la extensión del problema, así como las causas y las consecuencias de la violencia sobre las víctimas. También pertenecen a este grupo las encuestas llevadas a cabo en Suecia sobre Prevalencia de la violencia doméstica (1997 y 2001), dirigidas a las mujeres de 18 a 64 años, sobre muestras de 10.000 mujeres, por medio de encuesta postal. En el estudio de 2001, participaron el National Centre for Battered and Raped Women (Centro Nacional para las Mujeres Maltratadas y Violadas), la Universidad de Uppsala y el hospital de esta misma universidad.

Finalmente, las encuestas más recientes, o de cuarta generación, han tratado todo el rango de manifestaciones de violencia contra la mujer de forma específica. Tienen su origen en la Statistics Canada Violence Against Women Survey (Encuesta sobre Violencia contra las Mujeres), 1993, que ha servido como referencia y modelo a la mayor parte de las realizadas en Europa y en Estados Unidos, en los últimos años. Dentro de este cuarto tipo, cabe considerar las encuestas que se describen a continuación:

Francia: Entre los años 1997 y 2000, se realizó la Enquête Nationale sur les Violences Envers les Femmes (ENVEFF) (Encuesta Nacional sobre las Violencias hacia las Mujeres), con una muestra de 6.970 mujeres de 20 a 59 años. Su objetivo era conocer la frecuencia y los tipos más comunes de violencia, así como analizar las consecuencias sobre las víctimas. Incluía preguntas específicas de violencia doméstica (física y de otros tipos), sexual, en el trabajo y en la esfera pública.

Finlandia: En 1998, se llevó a cabo la encuesta Faith, Hope, and Battering (Fe, Esperanza y Maltrato), con el objetivo de establecer la frecuencia y tipos de violencia contra las mujeres, en los ámbitos doméstico, sexual y en el trabajo, así como sus causas y consecuencias. La encuesta fue realizada por correo a una muestra de 7.051 mujeres de 15 a 74 años, con una tasa de respuesta del 70%.

Italia: El Instituto de Estadística Italiano (ISTAT) realizó, en 1998, una encuesta dirigida a evaluar la frecuencia y tipos de violencia contra las mujeres, en sus tres formas: doméstica, sexual y en el trabajo. El tamaño de la muestra fue de 50.000 familias. Italia destaca, en su respuesta al Cuestionario, la realización de otra encuesta, en siete ciudades de más de 500.000 habitantes, sobre una muestra de 15.000 personas de la población general, con el objetivo de analizar las causas de la violencia contra las mujeres.

Alemania: Está en proceso de realización, durante 2002, la Erhebung zu gewalt gegen Frauen (Encuesta sobre la Violencia contra las Mujeres), de promoción pública, sobre una muestra de 10.000 mujeres mayores de 16 años, mediante la que se intenta determinar los tipos, las causas y las consecuencias de dicho problema.

Además de los ejemplos de buenas prácticas, sobre realización de encuestas, anteriormente mencionados, otros Estados miembros señalan las siguientes:

Bélgica (1998): Prévenir, subir et recourir à la violence (Prevenir, sufrir y denunciar la violencia). La muestra ha estado compuesta por 656 varones y 783 mujeres de 20 a 49 años, seleccionadas/os por muestreo aleatorio, en 23 comunas.

Dinamarca (1996): Destaca un estudio sobre violencia en la calle, doméstica y en el lugar de trabajo, llevado a cabo por la policía y consistente en la realización de 26.000 entrevistas.

Holanda: Violence against Women in Heterosexual Relationships (Violencia contra las Mujeres en las Relaciones Heterosexuales), realizada en 1989, y Sexual Abuse of Girls by Relatives (Abuso Sexual de las Jóvenes por parte de Familiares), llevada a cabo en 1998. Estos dos trabajos fueron subvenciona­dos por el propio gobierno holandés.

Portugal (1997): Encuesta general sobre la violencia, basada en una muestra de 1.000 mujeres. Los principales objetivos fueron determinar los tipos de violencia, las causas y las consecuencias de dicho problema.

Como puede deducirse de lo anteriormente expuesto, la realización de encuestas específicas para conocer los tipos de violencia contra las mujeres, sus causas y las consecuencias sobre las víctimas es una de las recomendaciones de la Plataforma para la Acción de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres, bastante extendida en los Estados miembros de la Unión Europea, y, por lo tanto, puede considerarse como una buena práctica.

El Eurobarómetro de 1999, al que nos hemos referido en varias ocasiones con anterioridad, también constituye una buena práctica relacionada con las encuestas; en este caso, de opinión y a nivel de toda la Unión Europea. Su objetivo era evaluar el grado de conocimiento y de sensibilidad sobre la violencia contra las mujeres, especialmente en el ámbito doméstico. El estudio cubre la población, de 15 ó más años, que reside en cada uno de los Estados miembros. Todas las entrevistas se realizaron con presencia física, en el hogar, y en la correspondiente lengua vernácula. Fueron seleccionados en torno a 1.000 casos en cada país.

Como buena práctica, cabe considerar, también, la inclusión de algunas preguntas sobre violencia contra las mujeres en las encuestas nacionales, que, con carácter periódico y general, se realizan en cada Estado miembro.

De las contestaciones dadas al Cuestionario, se deduce que solamente tres Estados miembros (20%) incluyen preguntas sobre violencia contra las mujeres en encuestas de carácter más general: Finlandia, Reino Unido y Suecia.

Las encuestas constituyen un instrumento indispensable para profundizar en el análisis del fenómeno de la violencia contra las mujeres. No obstante, esta buena práctica podría mejorarse, siguiendo las siguientes pautas:

1. Aumentar la comparabilidad de los datos de diferentes países, homogeneizando la forma de recogerlos, participando en estudios comunes con preguntas consensuadas. Doce Estados miembros (80%) están de acuerdo en iniciar esta práctica.

2. Incluir un conjunto de preguntas comunes en encuestas periódicas, realizadas bien en el ámbito nacional, bien en el ámbito comunitario, para poder examinar el conocimiento y la sensibilidad de la población ante la violencia contra las mujeres. Trece países (87%) manifiestan su disponibilidad para establecer, en este sentido, algunas preguntas comunes que permitan la integración y comparación de resultados.

3. Incorporar a las estadísticas de EUROSTAT, de forma sistemática, datos sobre violencia contra las mujeres, en los países de la Unión Europea. Incluso, varios Estados señalan la necesidad de introducir estos datos en las propias Estadísticas Nacionales.

4. Realizar algunas mejoras, en la recogida y tratamiento de la información, de carácter metodológico, entre las que cabe destacar las siguientes:

· Eliminar algunos problemas del marco muestral, de modo que permita incluir a las personas de la población marginal que no ocupan vivienda fija, porque es posible que, entre ellas, se den altas tasas de víctimación.

· Perfeccionar las listas de preguntas y la forma de preguntar, especialmente en las cuestiones referidas a abuso y acoso sexual, de modo que permitan captar todas las variaciones posibles de estas conductas.

· Desarrollar mejores procedimientos de registrar sucesos, de forma cronoló­gica, para captar la escalada de la violencia.

· Desarrollar estadísticos desagregados por niveles socioeconómicos, para poder examinar posibles relaciones con la pobreza y la exclusión social, así como con la pertenencia a grupos especiales, fundamentalmente a los de alta vulnerabilidad.

La información proporcionada, a través del Cuestionario, por los quince Estados miembros, refleja, en todos los casos, que se han financiado, desde 1995, otras investigaciones sobre la violencia contra las mujeres, distintas de las encuestas citadas anterior­mente. A continuación, se mencionan las referidas a la violencia contra las mujeres, en general, y/o a la violencia doméstica, en particular.

Alemania: Las principales investigaciones destacadas, relativas a estos tipos de violencia, son éstas: Untersuchugung Gewalt (Estudios sobre la Violencia), Untersuchugung Beschäftigtenschutzgesetz (Estudios de la Ley de Protección contra la Violencia) y Evaluation des Gewaltschutzgesetzes (Evaluación de la Ley de Protección contra la Violencia).

Austria: Ha financiado varias investigaciones relacionadas con los tipos, causas y consecuencias de la violencia contra las mujeres, en general, destacando, en este sentido, las tres siguientes:

· Combating Violence against Women and Children (Combatiendo la Violencia contra las Mujeres y las Niñas).
· Offer to Help Inform and so Prevent Violence in Schools (Ayuda de Información, así como para la Prevención de la Violencia en las Escuelas).
· Study to Evaluate the Federal Act on the Protection against Domestic Violence (Estudio para Evaluar el Acta Federal sobre Protección contra la Violencia Doméstica).

Bélgica: Dos de las investigaciones que se destacan tratan sobre la política judicial en materia de violencia contra las mujeres, en general, y en el seno de la pareja, en particular, desarrolladas a partir de muestras de sentencias judiciales. Entre las relacionadas en el Cuestionario contestado por Bélgica, cabe destacar las siguientes:

· La politique judiciaire en matière de violences sexuelles et de violence au sein du couple (La política judicial en materia de violencias sexuales y de violencia en el seno de la pareja).
· Prévenir, subir et recourir à la violence (Prevenir, sufrir y denunciar la violencia).

Dinamarca: Señala dos investigaciones importantes, llevadas a cabo desde 1995, referidas a la violencia contra las mujeres, en general, y, más concretamente, a la violencia doméstica:

· Violence on the Street, Domestically and in the Workplace (Violencia en la Calle, Doméstica y en el Lugar de trabajo), estudio llevado a cabo por la policía, que ofrece una panorámica general, basada en los resultados obtenidos con la realización de una encuesta con más de 26.000 entrevistas.
· Department for Gender Equality’s Survey on EU Countrie’s Initiatives on Domestic Violence (Encuesta del Departamento para la Igualdad de Género sobre las Iniciativas de los Países de la Unión Europea sobre la Violencia Doméstica).

España: Informa que ha llevado a cabo trece investigaciones sobre violencia contra las mujeres, desde 1995, destacando, en el ámbito de las violencias tratadas en este epígrafe, un estudio sobre la violencia cotidiana cuando las víctimas son las mujeres, una investigación experimental, en la que se desarrolla y comprueba un programa para favorecer la construcción de la igualdad y la prevención de la violencia contra la mujer desde la educación secundaria y la macroencuesta sobre la violencia contra las mujeres, de la que ya se ha hablado en este mismo epígrafe.

Finlandia:
Menciona los siguientes estudios sobre la violencia contra las mujeres, en general. En primer lugar, resalta un ambicioso programa de investigación de la Finnish Academy (Academia finlandesa) sobre Power, Violence and Gender (Poder, Violencia y Género), para el período 2000-2003. También destaca otro programa de investigación, de los países nórdicos, sobre Gender and Violence (Género y Violencia), entre 2000 y 2004. Además, ha financiado un proyecto titulado The Price of Violence; the Costs of Men’s Violence against Women in Finland (El Precio de la Violencia; los Costos de la Violencia de los Hombres contra las Mujeres en Finlandia), tema que comienza a ser objeto de atención en diversos países.

Francia: Resalta, en el apartado del Cuestionario sobre estudios e investigaciones sobre la violencia contra las mujeres, en general, la siguiente:

· Enquête nationale sur les violences envers les femmes en France (Encuesta nacional sobre las violencias hacia las mujeres en Francia), a la que acaba de hacerse alusión en este epígrafe.

Grecia: Indica que el Research Centre for Gender Equality, KETHI, (Centro de Investigación para la Igualdad de Género) ha llevado a cabo seis investigaciones, desde 1995, entre las que cabe resaltar las siguientes, referidas a las violencias de las que se está tratando:

· Speaking of Domestic Violence: Reports of Abused Women on Domestic Violence (Violencia Doméstica: Informes sobre Mujeres Maltratadas por esta Violencia).
· Violence against Women by their Partner (Violencia contra las Mujeres por la Pareja).
· Victim or Survivor, a Rhetorical Construction of Identity in Consultancy Procedures on Women’s Abuse: a Case Study (Víctima o Superviviente, una Construcción Retórica de la Identidad en los Procedimientos de Asesoramiento sobre el Maltrato de las Mujeres: Un Estudio de Caso).

Holanda:
Las dos investigaciones consideradas más relevantes tratan sobre la violencia doméstica: una de ellas, sobre su delimitación, extensión y asistencia, y la otra, sobre las acciones destinadas a luchar contra dicho problema y a prevenirlo.

· Domestic Violence: Nature, Scope and Assitance (Violencia Doméstica: Naturaleza, Dimensión y Asistencia)
· The Prevention and Combating of Violence against Women (La Prevención y Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres)

Irlanda: Relacionados específicamente con la violencia ejercida sobre las mujeres, en general, sobresalen los siguientes proyectos:

· Making the Links (Estableciendo Vínculos)
· Safety and Sanctions (Seguridad y Sanciones)

Italia: Varios de los trabajos que menciona se inscriben dentro de los estudios URBA de Violenza contra le donne (Violencia contra la mujer), en grandes ciudades, realizados durante el 2001. Otro de los trabajos destacados se refiere a la respuesta de las Instituciones a la violencia contra la mujer: Violenza alle donne e risposte delle istituzioni. Prospettive Internazionali (Violencia contra las mujeres y respuesta de las instituciones. Prospectiva internacional) y, finalmente, hace referencia a la ayuda e intervención para luchar contra la violencia hacia las mujeres: Le luminose trame. Sistemi di aiuto e modelli d’intervento contra la violenza alle done (Tramo luminoso. Sistema de ayuda y modelo de intervención contra la violencia sobre las mujeres).

Portugal: Ha realizado dos estudios desde 1995:

· Violence against Women (la Violencia contra las Mujeres).
· Women Battered by their Husbands: from Victims to Survivors (Mujeres Maltratadas por sus Maridos: de las Víctimas a los Supervivientes).

Además, ha iniciado tres estudios sobre los costos de la violencia, la violencia detectada en los hospitales y la violencia detectada por la medicina forense.

Reino Unido:
Menciona tres líneas de investigación actualmente en curso. El Crime Reduction Programme (Programa de Reducción del Delito) financia, en la actualidad, cincuenta proyectos de medidas frente a la violencia doméstica, violación y acoso sexual, en los que se pone un acento especial en la evaluación de la eficacia de las medidas para la reducción de estos delitos. Una segunda línea de investigación trata sobre los remedios civiles para luchar contra la violencia doméstica; intenta averiguar si hay lagunas, a este respecto, en la Ley de Familia de 1996. La acomodación de las víctimas de la violencia doméstica y su ayuda es el tercer tema de investigación.

Suecia:
Destaca dos investigaciones sobre la violencia hacia las mujeres, en general:

· Men’s Violence against Women (Violencia de los Hombres contra las Mujeres)
· Prevalence of Male Violence against Women in Sweden (Prevalencia de la Violencia Masculina contra las Mujeres en Suecia)

Asimismo, ha hecho un estudio sobre Thoughts of Police Officers on Domestic Violence (Pensamientos de los Oficiales de Policía ante la Violencia Doméstica). También cabe destacar, como buenas prácticas, en el ámbito de la investigación, el encargo explícito al Council for Crime Prevention (Consejo para la Prevención del Delito) de desarrollar investigaciones específicas sobre violencia contra las mujeres, así como de incorporar la perspectiva de género en el resto de las investigaciones.

En las respuestas dadas al Cuestionario sobre Buenas Prácticas por los Estados miembros, acerca de las líneas prioritarias de investigación sobre la violencia contra las mujeres, en la actualidad, se observa una coincidencia bastante elevada. Se incluyen, a continuación, los temas mencionados, el número de países que hacen referencia a ellos y, entre paréntesis, el porcentaje:

· Evaluación de medidas para erradicar la violencia: 11 (73%)
· Consecuencias de la violencia en las víctimas: 9 (60%)
· Causas de la violencia contra las mujeres: 7 (47%)
· Dimensiones estadísticas del problema: 5 (33%)
· Condiciones de riesgo de las víctimas: 5 (33%)
· Rasgos del agresor: 2(13%)
· Otros:
............. Costos sociales o económicos de la violencia contra las mujeres: 2 (13%)
............ .Naturaleza de las formas de violencia: 1 (7%)
.......... .. Acumulación de situaciones de violencia (pareja, trabajo): 1 (7%)

En las respuestas anteriormente mencionadas, se observa la importancia que los Estados miembros de la Unión Europea atribuyen a la evaluación de las medidas para erradicar la violencia, reconocimiento que coincide con las recomendaciones elaboradas en las reuniones de expertas/os.


6.4. Buenas prácticas en encuestas e investigación, sobre la violencia sexual, en los Estados miembros de la Unión Europea

Algunos Estados miembros también han llevado a cabo encuestas e investigaciones sobre temas relacionados con la violencia sexual. En este sentido, cabe destacar:

Bélgica: La politique judiciaire en matière de violence sexuelle (La política judicial en materia de violencias sexuales). También tiene cabida, en este epígrafe, la investigación mencionada en el anterior, que trata sobre las violencias sexuales y la violencia en el seno de la pareja, simultáneamente.

Dinamarca: Ha realizado un estudio sobre violencia en la calle, violencia doméstica y violencia en el trabajo, que ha sido referido anteriormente.

Holanda: Sexual abuse of Girls by Relatives (Abuso Sexual de las Chicas por sus Familiares).

Irlanda: Attrition in Sexual Assault Offense Cases in Ireland: A Qualitative Analysis (Arrepentimeinto en los Casos de Ofensa de Agresiones Sexuales: Un Análisis Cualitativo).

Austria y Grecia también mencionan sendas investigaciones sobre violencia sexual, pero referidas al tráfico y explotación sexual de mujeres y a la prostitución, respectivamente, temas que no son objeto de tratamiento en esta Guía. Austria destaca que, en dicho trabajo, se prestó atención especial a las mujeres discapacitadas, como grupo de elevada vulnerabilidad.


6.5. Buenas prácticas de encuestas e investigación, sobre la violencia contra las mujeres en el trabajo, en los Estados miembros de la Unión Europea

Como buena práctica de investigación, cabe considerar el trabajo desarrollado por la Comunidad Europea, desde la DG-V, con la realización de los dos informes sobre el acoso sexual en los países comunitarios. El objetivo de estos estudios fue recoger información válida sobre la prevalencia, gravedad y consecuencias del acoso sexual en los Estados miembros.

El primer estudio fue realizado por M. Rubenstein (1987) The dignity of women at work. A report of the problem of sexual harassment in the Member States of the European Community (La dignidad de las mujeres en el trabajo. Un informe del problema de acoso sexual en los Estados miembros de la Comunidad Europea).

La Comisión encargó un segundo estudio de revisión de todos los proyectos de investigación relevantes, realizados, en los Estados miembros, entre 1987 y 1997 (un total de 74 estudios, entre los que se incluyen tanto encuestas como investigaciones). El estudio fue llevado a cabo, por una parte, en los diez Estados miembros del Norte (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido y Suecia), cuya coordinación corrió a cargo de Timmerman (Holanda). Por otra parte, utilizando la misma metodología, en los cinco países del Sur (España, Francia, Grecia, Italia y Portugal), asumiendo la responsabilidad de la coordinación, Alemany (España).

En las respuestas dadas al Cuestionario sobre Buenas Prácticas, cuatro Estados miembros (27%) hacen referencia a encuestas e investigaciones sobre la violencia contra las mujeres en el lugar de trabajo:

Bélgica:
Ha realizado una encuesta sobre la figura de la “persona de confianza” en las empresas: La personne de confiance: Qui?, Statut?, Tâches? Qui sont les victimes qui déposent une plainte? (La persona de confianza: Quién, Estatuto, Profesión. ¿Quiénes son las víctimas que presentan una denuncia?), financiada por el Servicio de Igualdad de Oportunidades. En ella participaron 456 empresas privadas y 54 instituciones públicas.

El trabajo sirvió para detectar las principales deficiencias de esta figura y, por lo tanto, para sacar conclusiones que ayudaran a intentar su mejora.

Dinamarca: Ha realizado un estudio, citado anteriormente, sobre violencia en la calle, además de en el hogar y en el lugar de trabajo.

Grecia: Ha financiado el estudio Sexual harassment in the workplace: suggestions for the penalisation of the behaviour in Greece (Acoso sexual en los lugares de trabajo: sugerencias para la penalización de la conducta en Grecia).

Francia: Ha realizado una investigación sobre la evaluación de la Ley de 1992, relativa al abuso de la autoridad en materia sexual en las relaciones en el trabajo: Evaluation de la loi du 2 novembre 1992 relative a l’abus de l’autorité en matière sexuelle dans les relations du travail.

Como buena práctica en la identificación del acoso moral en el trabajo, cabe considerar los estudios llevados a cabo, por iniciativa del Parlamento Europeo, para conocer la extensión de dicho problema, así como algunos de sus principales efectos.

Destacan, en este sentido, la Encuesta de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (Dublín, 1997) y el Estudio piloto sobre el Estado de la Seguridad y Salud en el Trabajo, en la Unión Europea, realizado por la correspondiente Agencia en el año 2000. Basándose en estos estudios, Andersson señala que un 8% de las/os empleadas/os de la Unión Europea, es decir, 12 millones de trabajadoras/es, han sido víctimas de acoso moral en el trabajo, en los últimos doce meses, aceptando que, dada la dificultad de la identificación de casos, la cifra es mucho mayor (Informe presentado al Parlamento Europeo, julio de 2001).

En la Resolución sobre el acoso en el trabajo, de 20 de Septiembre de 2001, el Parlamento Europeo recomienda continuar con estudios que ayuden a delimitar la extensión y las características del problema en los Estados miembros, recomenda­ción que convendría llevar a cabo, para comprobar si cabe considerar esta forma de acoso como violencia contra las mujeres.

De los informes presentados al Parlamento Europeo, se deduce que quedan muchos aspectos de la violencia contra las mujeres en el trabajo que requieren investigación futura. Desde el punto de vista descriptivo, se pone de relieve la enorme dispersión y variabilidad de las tasas de acoso sexual, imposible de comparar, debido a la ausencia de una metodología común que lo permita.

Por otra parte, hay algunas hipótesis de especial relevancia para la prevención de la violencia, insuficientemente comprobadas, como la relación postulada, desde Canadá y Estados Unidos, sobre la importancia de las características y el clima de la organización en el acoso sexual. En función de ella, podrían explicarse las diferencias en las tasas de acoso por sectores laborales.

Organizaciones caracterizadas por un ambiente de trabajo sexualizado son más permisivas con el acoso y lo favorecen, mientras que, en aquellas empresas con clima social positivo, más orientadas a las personas empleadas que al puesto de trabajo, el acoso sexual se produce en menor medida.

En una dirección similar, también se observa, en ocasiones, que, en entornos laborales con mayor presencia femenina, se desarrolla una mayor sensibilidad contra el acoso sexual y que las mujeres tienden a expresar más abiertamente sus experiencias de violencia en el trabajo, a medida que su número aumenta. Investigar dichas relaciones, de forma sistemática, debe ser considerado, por tanto, como una buena práctica para luchar contra la violencia hacia las mujeres.
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MARÍA JOSÉ DÍAZ-AGUADO JALÓN

Catedrática de Universidad en Psicología de la Educación. Directora de la Unidad de Psicología Preventiva. Directora del Master en Programas de Intervención en Contextos Educativos.
Universidad Complutense de Madrid